En un giro dramático que ha sacudido las mañanas de Univision, Francesco Zampogna, cónyuge de la estrella de Despierta América Francisca Lachapel, supuestamente ha demandado un test de ADN para confirmar si es el padre biológico de su tercer hijo, la pequeña Rafaela. Este requerimiento surge en medio de un torbellino de habladurías que pintan un panorama turbulento para la unión de la familia, marcada por tensiones crecientes y acusaciones veladas de deslealtad conyugal.
Hace apenas unos días, portales de chismes comenzaron a viralizar filtraciones sobre una supuesta aventura de Lachapel durante su gestación, lo que ha sembrado dudas en Zampogna respecto a la recién llegada Rafaela, nacida en un parto de alto riesgo que mantuvo a la presentadora hospitalizada. “Los murmullos de crisis conyugal no paran: discusiones privadas, ausencias inexplicables y ahora esto. Francesco busca claridad para proteger a sus hijos”, detalla un insider al portal de espectáculos.
La familia, ya con dos varones –Gennaro y Franco–, enfrenta ahora la posibilidad de un quiebre irreversible, exacerbado por la exposición mediática de Lachapel. Lachapel, de 36 años, ha evitado responder directamente en Instagram, priorizando su recuperación posparto y el cuidado de la bebé, a quien describe en privado como “su milagro”. Zampogna, por su parte, mantiene un perfil bajo, pero su insistencia en el examen genético indica un punto de no retorno.
Mientras la audiencia especula en foros en línea –con hashtags como #FranciscaEnCrisis trending–, psicólogos matrimoniales advierten sobre los peligros de los rumores no verificados. ¿Lograrán Lachapel y Zampogna sortear esta prueba de fuego, o marcará el adiós a un romance que inspiró a miles? La respuesta podría llegar pronto, con el inminente retorno de la estrella al aire.